Conservadores recusam documento sobre Vaticano II






Andrea Tornielli

É verdade que este preâmbulo doutrinal não pode receber a nossa aprovação, mesmo que esteja prevista uma margem para uma ´legítima discussão´ sobre alguns pontos do Concílio Vaticano II”, afirmam conservadores lefebvrianos.

“Quanto é a entidade dessa margem? A proposta que eu vou fazer nestes dias para as autoridades romanas e a sua resposta, por sua vez, nos permitirão avaliar as oportunidades que nos restam. Seja qual for o resultado dessa discussão, o documento final que for aceito ou rejeitado, será tornado público”.

FANATISMO ISLÂMICO : “ELES TENTAM CONVERTER ATÉ A MIM”



Bispo comenta o crescente fanatismo islâmico no Paquistão


ROMA, terça- feira, 29 de novembro de 2011 (ZENIT.org) – “As minorias no Paquistão sempre estiveram em desvantagem, mas nunca como agora”. O desabafo à organização Ajuda à Igreja que Sofre (AIS) é do presidente da Conferência Episcopal do Paquistão, Dom Joseph Coutts.
Conforme comunicado de imprensa da associação, o bispo de Faisalabad, no Punjab, está muito preocupado com o crescente extremismo e intolerância contra a maior comunidade cristã do seu país.
“Nós sempre fomos discriminados, mas a nossa condição nunca foi tão difícil”, disse o prelado, que pediu do governo do Paquistão um tratamento de “cidadãos de pleno direito” aos cristãos e o reconhecimento da imensa contribuição que o cristianismo faz à sociedade.
Os católicos são apenas 1,2 milhão num total de 180 milhões de habitantes, mas é a Igreja que oferece a maioria dos serviços sociais, de educação, de saúde e de ajuda ao desenvolvimento no Paquistão. Só a diocese de Faisalabad administra 82 escolas, “estruturas que todos os paquistaneses aproveitam, independentemente da sua fé”, reiterou Dom Coutts.
A discriminação sofrida pelos cristãos, inclusive no trabalho e na escola, é notável. Os alunos que não são muçulmanos nãoapenas têm que estudar com livros didáticos que alimentam o ódio sectário, como ainda são privados de obter os créditos extras oferecidos àqueles que frequentam as aulas do corão para melhorar sua média.
“Os alunos sofrem constante pressão para se converter ao islamismo, como todo o resto dos fiéis. Eu mesmo recebo cartas em que me convidam a abandonar a minha religião”, prossegue o bispo.
No noroeste do Paquistão, o extremismo também tem como alvo a própria maioria muçulmana, como no caso das escolas femininas que foram destruídas nos últimos meses, com o objetivo de dificultar a educação das meninas.
“Eles estão dispostos a fazer qualquer coisa, a matar e ser mortos! E muitos muçulmanos que não concordavam com eles foram assassinados”, denuncia Dom Coutts.
Mas isso não impede o bispo de ver sinais de esperança. “Os extremistas não passam de uma minoria. E apesar das enormes dificuldades, a Igreja Católica continuará promovendo serviços para o bem da sociedade e favorecendo o diálogo através das boas ações”.

A Fraternidade SPX e o Preambulo doutrinário

EM ESPANHOL
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Entrevista con Mons.Bernard Fellay, Superior general de la Fraternidad San Pío X

¿Por qué está rodeado con tanto secreto el Preámbulo doctrinal que le entregó el cardenal Levada el pasado 14 de septiembre, ya sea por parte de la Congregación de la fe como por parte de la Fraternidad San Pío X? ¿Qué oculta este silencio a los sacerdotes y los fieles de la Tradición?

Esta discreción es normal para cualquier trámite importante, pues garantiza su seriedad. Resulta que el Preámbulo doctrinal que se nos entregó es un documento que, como indica la nota que lo acompaña, puede recibir aclaraciones y modificaciones. No es un texto definitivo. Dentro de poco vamos a entregar una respuesta a este documento, indicando con franqueza las posturas doctrinales que nos parece indispensable mantener. Nuestra preocupación constante desde el principio de nuestras conversaciones con la Santa Sede –y nuestros interlocutores lo saben bien– ha sido la de presentar con toda lealtad la postura tradicional.
Por parte de Roma, también se impone la discreción, pues es probable que este texto –incluso en su estado actual, que requiere muchas aclaraciones– provoque la oposición de los progresistas, que no admiten ni siquiera la idea de una discusión sobre el Concilio, porque consideran que dicho concilio pastoral es indiscutible o «no negociable», como si se tratara de un concilio dogmático.

A pesar de todas estas precauciones, las conclusiones de la reunión de los superiores de la Fraternidad San Pío X en Albano el día 7 de octubre se han divulgado en Internet, a través de fuentes diversas pero concordantes entre sí.

¡No faltan las indiscreciones en Internet! Es verdad que no podemos avalar este Preámbulo doctrinal, aunque se prevea un margen para una «legítima discusión» sobre ciertos puntos del Concilio. ¿Cuál es la extensión de ese margen? La propuesta que voy a hacer en estos días a las autoridades romanas y su respuesta nos permitirán evaluar las posibilidades que nos dejan. Y sea cual sea el resultado de estas conversaciones, el documento final que se haya aceptado o rechazado se dará a conocer públicamente.
Resaltar mejor las dificultades y las soluciones

Como este documento, según usted, es poco claro, ¿no sería más sencillo señalar a sus autores que queda desestimada su demanda?

Tal vez sería lo más sencillo, pero no lo más honrado. Como la nota que lo acompaña prevé la posibilidad de hacer aclaraciones, me parece necesario pedirlas en lugar de rechazarlas a priori, lo cual no constituye prejuicio alguno sobre la respuesta que vamos a dar.
Como el debate entre Roma y nosotros es esencialmente doctrinal y versa principalmente sobre el Concilio, y como no concierne únicamente a la Fraternidad San Pío X sino también a toda la Iglesia, las precisiones que logremos o no, tendrán el mérito no desdeñable de resaltar mejor dónde están las dificultades y dónde están las soluciones. Éste es desde luego el espíritu que ha guiado constantemente nuestras conversaciones teológicas en estos dos últimos años.

Este documento sirve de preámbulo a un estatuto canónico; por lo tanto, ¿no significa renunciar implícitamente a la hoja de ruta que había trazado usted y que preveía primeramente una solución doctrinal antes de cualquier acuerdo práctico?

Se trata precisamente de un preámbulo doctrinal, cuya aceptación o rechazo será la condición para obtener o no un estatuto canónico. De ninguna manera estamos relegando la doctrina. Y antes de comprometernos con un eventual estatuto canónico, estudiamos de modo preciso este preámbulo con el criterio de la Tradición, a la que estamos fielmente vinculados, pues no olvidamos que son precisamente divergencias doctrinales las que constituyen el origen de la divergencia entre Roma y nosotros desde hace 40 años. Dejarlas de lado para lograr un estatuto canónico nos expondría a ver resurgir inevitablemente esas mismas divergencias, haciendo que el estatuto canónico se vuelva, más que precario, sencillamente invivible.

Por lo tanto, en el fondo, ¿no ha cambiado nada después de estos dos años de conversaciones teológicas entre Roma y la Fraternidad San Pío X?

Estas conversaciones han permitido a nuestros teólogos exponer sin rodeos los puntos principales del Concilio que plantean dificultad a la luz de la Tradición de la Iglesia. Paralelamente, y tal vez gracias a estas conversaciones teológicas, durante estos dos últimos años, se han dejado escuchar otras voces además de las nuestras, formulando críticas que se unen a las nuestras sobre el Concilio. Por ejemplo, Mons. Brunero Gherardini, en su libro Vaticano II, una explicación pendiente, ha insistido sobre los diferentes grados de autoridad de los documentos conciliares y sobre el «contra espíritu» que se deslizó en el concilio Vaticano II desde su comienzo. Igualmente, Mons. Athanasius Schneider, durante un congreso en Roma a finales de 2010, tuvo el valor de pedir un Syllabus que condene los errores de interpretación del Concilio. En el mismo espíritu, el historiador Roberto de Mattei, en su libro Vaticano II, una historia jamás escrita, ha mostrado bien las influencias contrarias que se ejercieron sobre el Concilio. Habría que citar también la Súplica dirigida a Benedicto XVI por los intelectuales católicos italianos que reclaman un examen profundo del Concilio.
Todas estas iniciativas e intervenciones manifiestan claramente que la Fraternidad San Pío X ya no es la única que ve los problemas doctrinales que plantea Vaticano II. Este movimiento se va extendiendo y ya no se va a detener.

Sí, pero estos estudios universitarios y sabios análisis no dan ninguna solución concreta a los problemas que planteaen concreto este concilio.
Estos trabajos manifiestan las dificultades doctrinales que plantea Vaticano II y, consiguientemente, muestran por qué la adhesión al Concilio es problemática. Esto constituye un primer paso esencial.
En la propia Roma, las interpretaciones evolutivas que se dan sobre la libertad religiosa, las modificaciones realizadas sobre este particular en el Catecismo de la Iglesia Católica y en su Compendio, las correcciones que actualmente se están estudiando para el Código de derecho canónico… todo lo cual manifiesta la dificultad que resulta de atenerse a toda costa a los textos conciliares y, desde nuestro punto de vista, muestra claramente la imposibilidad de adherir de modo estable a una doctrina en movimiento.

¿Ya no basta el Credo para ser reconocido como católico?
Según usted, ¿qué es hoy estable doctrinalmente?

La única doctrina ne varietur es, evidentemente, el Credo, o sea, la profesión de fe católica. El Concilio Vaticano II quiso ser pastoral; no definieron ningún dogma. No añadió a los artículos de fe: «Creo en la libertad religiosa, en el ecumenismo, en la colegialidad…» ¿Ya no bastaría hoy el Credo para ser reconocido como católico? ¿Ya no expresa toda la fe católica? ¿Se exige ahora a los que abandonan sus errores y vuelven al seno de la Iglesia que profesen su fe en la libertad religiosa, en el ecumenismo o en la colegialidad? Para nosotros, hijos espirituales de Mons. Lefebvre –que siempre se negó a hacer una Iglesia paralela y que quiso siempre permanecer fiel a la Roma eterna–, no hay dificultad alguna en adherir plenamente a todos los artículos del Credo.

En este contexto, ¿podría haber alguna solución a la crisis en la Iglesia?

A menos de un milagro, no puede haber ninguna solución instantánea. Pretender que Dios dé la victoria sin pedir a los hombres de armas que luchen –repitiendo la expresión de Santa Juana de Arco–, es una forma de deserción. Querer el fin de la crisis sin sentirse uno mismo concernido o implicado, es no amar realmente a la Iglesia. La Providencia no nos dispensa de cumplir con nuestro deber de estado en donde nos ha puesto, ni de asumir nuestras responsabilidades y responder a las gracias que nos concede.
La situación actual de la Iglesia en nuestros países otrora cristianos, es la caída dramática de las vocaciones: cuatro ordenaciones en París en 2011, una sola en la diócesis de Roma para 2011-2012; se trata de una escasez alarmante de los sacerdotes: por ejemplo, un párroco de la región de Aude, que tiene que ocuparse de 80 campanarios; son diócesis exangües, a tal punto que en un futuro próximo habrá que reagruparlas en Francia, lo mismo que ya se han reagrupado las parroquias… En pocas palabras, la jerarquía eclesiástica encabeza estructuras que hoy están sobredimensionadas para unos efectivos que están bajando constantemente, lo cual resulta propiamente incontrolable, y no tan sólo desde el punto de vista económico… Para dar una imagen, sería necesario asegurar el mantenimiento de un convento diseñado para 300 religiosas, mientras que en la actualidad ya no son más que 3. 

¿Podrá esta situación durar 10 años más?

Algunos obispos y sacerdotes jóvenes que heredan esta situación se van dando cuenta cada vez más de la esterilidad de los 50 años de apertura al mundo moderno. Y no echan la culpa de ello únicamente a la laicización de la sociedad, sino que se preguntan sobre las responsabilidades del Concilio, que abrió la Iglesia a este mundo en plena secularización. Se preguntan si la Iglesia podía adaptarse a tal punto a la modernidad sin adoptar su espíritu.
Tales obispos y sacerdotes se plantean esas preguntas, y algunos nos las plantean a nosotros… discretamente, como Nicodemo. Nosotros respondemos que, ante tal penuria, hay que preguntarse si la Tradición es una simple opción o una solución necesaria. Responder que es una opción, es minimizar o incluso negar la crisis de la Iglesia, y pretender contentarse con medidas que ya han hecho prueba de su ineficacia.

La oposición de los obispos

Pero incluso si la Fraternidad San Pío X lograra de Roma un estatuto canónico, no podría, a pesar de todo, ofrecer ninguna solución sobre el terreno, pues los obispos se opondrían a ella, lo mismo que han hecho con el Motu Proprio sobre la misa tradicional.
Esta oposición de los obispos a Roma se ha expresado de modo sordo pero eficaz con respecto al Motu Proprio sobre la misa tridentina, y por parte de algunos obispos sigue manifestándose obstinadamente con respecto al pro multis del canon de la misa, que Benedicto XVI, en conformidad con la doctrina católica, quiere que se traduzca «por muchos» y no «por todos», como figura en la mayor parte de las liturgias en lengua vernácula. En efecto, algunas conferencias episcopales persisten en mantener esta traducción errónea, como acaba de pasar en Italia.
De este modo, el propio Papa está experimentando la disidencia de varias conferencias episcopales sobre este tema entre otros muchos, cosa que puede permitirle entender fácilmente la feroz oposición que habrá indudablemente contra la Fraternidad San Pío X por parte de los obispos en sus diócesis. Se dice que Benedicto XVI desea personalmente una solución canónica; pues tendrá que querer igualmente adoptar los medios que la hagan realmente eficaz.

La nueva cruzada del Rosario, ¿la ha lanzado usted debido a la gravedad de la crisis actual?

Al pedir estas oraciones, he querido sobre todo que los sacerdotes y fieles estén más íntimamente unidos con Nuestro Señor y su Santa Madre, mediante el rezo diario y la meditación profunda de los misterios del Rosario. No estamos en una situación ordinaria que nos permitiría contentarnos con una mediocridad rutinaria. La comprensión de la crisis actual no descansa en rumores propagados por el Internet, así como las soluciones no competen a la astucia política o a la negociación diplomática. Hay que tener una mirada de fe sobre la crisis. Tan sólo frecuentando asiduamente a Nuestro Señor y a Nuestra Señora podrán los sacerdotes y fieles vinculados con la Tradición guardar esta unidad de enfoque que nos da la fe sobrenatural. Así es como formaremos un bloque en este periodo de gran confusión.
Orando por la Iglesia, por la consagración de Rusia –como pidió la Santísima Virgen en Fátima– y por el triunfo de su Corazón Inmaculado, nos elevamos por encima de nuestras aspiraciones demasiado humanas y superamos nuestros temores demasiado naturales. Situados a esa altura, podremos servir realmente a la Iglesia, cumpliendo el deber que se nos ha confiado a cada uno de nosotros.

Menzingen, 28 de noviembre de 2011

OS CAMINHOS DE MARIA SANTÍSSIMA – PARTE 2



As Montanhas de Judá e o caminho de Belém
Ivone Fedeli
Aproveitando o Advento, damos continuidade a nosso trabalho sobre o significado espiritual dos caminhos trilhados pelas Santíssima Virgem, segundo o texto do Evangelho.
Em nosso primeiro artigo vimos como a Sagrada Escritura nos apresenta a Santíssima Virgem, por sete vezes, a caminho:
1.     Pelas montanhas de Judá, indo visitar Santa Isabel;
2.     A caminho de Belém, por ordem de César Augusto;
3.     Em direção a Jerusalém, para cumprir os ritos da apresentação da Purificação e da Apresentação do Menino, no Templo;
4.     Em fuga para o Egito;
5.     De volta do Egito para a Judeia e Galileia, quando morre Herodes;
6.     Em peregrinação ao Templo de Jerusalém, quando perde o Menino Jesus;
7.     Por fim, na Paixão, a caminho do Calvário.
Vimos também como o texto da Sagrada Escritura, além de seu significado histórico, pode e deve ser usado para a meditação dos católicos como fonte de verdades espirituais. Assim, passamos a analisar em que sentido esses “caminhos” da Santíssima Virgem pode servir de modelo para a vida de todos os fiéis.
1.     Primeiro caminho: amor ao próximo e apostolado
Imediatamente, apressadamente, após a concepção do Verbo feito carne, vemos a Virgem Santíssima dirigir-se às montanhas de Judá em auxílio a sua idosa parente, Santa Isabel. Em sua pitoresca linguagem setecentista, São Francisco de Sales comenta assim essa pressa e suas razões:
“Pobre jovenzinha Senhora, grávida do Filho de Deus […] empreende sua viagem com um pouco de ansiedade, pois o Evangelho diz que foi com pressa. Ah! As primícias dos movimentos d’Aquele que ela tem em suas entranhas só podem ocorrer com fervor”.
“Pensando bem, vós não achais que o que incitou mais particularmente nossa gloriosa Mestra a fazer essa visita foi a caridade ardentíssima e uma profundíssima humildade que a fez atravessar com rapidez e prontidão as montanhas da Judeia? Certamente, foram essas duas virtudes que a impulsionaram e a fizeram deixar a pequena Nazaré, pois a caridade não é ociosa; ela ferve nos corações onde reina e habita; e a santa Virgem estava plena dela, uma vez que tinha o próprio amor em suas entranhas”.[1]
Sim, é este o primeiro caminho tomado pela Santíssima Virgem: o caminho da caridade e, muito particularmente, o caminho da caridade para com o próximo, nascida da mais profunda e ardente caridade para com Deus, aquela que é capaz mesmo de deixar a Deus, o íntimo recolhimento de Nazaré, por Deus, no serviço zeloso do próximo.
Com efeito, como afirma São João, “Quem não ama seu irmão, a quem vê, como pode amar a Deus, a quem não vê?”[2] Nossa Senhora, ao apressar-se para servir Santa Isabel, ensina-nos, do modo mais eficiente, pelo exemplo, que a caridade para com o próximo, a prática das obras espirituais e materiais de caridade, são o mais seguro sinal de que Cristo vive em nós pela graça.
Assim, ensina a grande Santa Catarina de Siena, fiel discípula da Virgem Santíssima, que:
“Esse afeto [a Deus] não podemos mostrar nele [em Deus] pela utilidade que lhe possamos fazer, pois ele não tem necessidade dos nossos bens[3]; mas podemos e devemos demonstrá-lo nos nossos irmãos, buscando a glória e louvor do nome de Deus neles. Logo, não mais negligência, não dormir na ignorância, mas com coração aceso e audacioso distender os doces e ardorosos desejos e dar a honra a Deus e a fadiga ao próximo, não nos separando nunca do nosso objeto, Cristo crucificado.”[4]
E ensina também a pequena Santa Teresa de Lisieux, outra grande devota de Nossa Senhora, que, “nesta vida, a caridade fraterna é tudo e ama-se Deus na medida em que se a pratica”[5].
Mas Nossa Senhora é modelo não apenas do que devemos fazer, mas também do modo como o devemos fazer, sem que a caridade para com o próximo – o serviço aos outros – nos possa servir de escusa para um afastamento dos atos próprios da caridade para com Deus, aqueles que se referem diretamente à vida espiritual.
Ao estudar, do ponto de vista teológico, a Visitação, o Padre Pier Carlo Landucci, toma-a como modelo perfeito do que deve ser a vida apostólica, segundo a doutrina de São Tomás de Aquino[6], que resume:
“Essa [a vida apostólica] acrescenta ao conceito genérico de vida ativa algumas condições e modalidades particulares, exatamente em razão das quais se torna superior à pura vida contemplativa, enquanto “non fit per modum subtractionis, sed per modum additionis” [7] (ivi 1 ad 3).
Ou seja, a chamada vida apostólica, que os autores reputam como superior à vida puramente contemplativa, já a partir do pressuposto de que não poderia ser de outro modo, pois que foi essa a vida levada por Nosso Senhor Jesus Cristo, não é algo “a menos” que a vida contemplativa, mas algo “a mais”. Isto é, somente se pode falar em vida apostólica, em apostolado, quando à contemplação, à oração, se acrescenta o empenho em levar o próximo ao conhecimento e ao amor daquelas mesmas verdades que se conheceu pelo estudo e pela oração.[8]
Como muito bem resume São Tomás, “assim como é melhor iluminar que apenas brilhar, assim também é melhor levar os outros à contemplação do que apenas contemplar.”[9]
“Com tais condições, continua Landucci, não há oposição entre a atividade e a contemplação, mas esta se torna o pressuposto daquela.”
[…]
“Essas particulares condições, segundo o citado texto do Angélico, são precisamente que a ação ocorra
  • Quanto ao motivo, por um amor a Deus transbordante: “propter abundantiam divini amoris”;

MISSAS “RORATE” NA PARÓQUIA DE S. SEBASTIÃO


                   Da mesma forma que a Santíssima Virgem,  vendo aproximar-se o nascimento de seu Filho, o Salvador do mundo, preparou-se no silêncio das noites, assim também nós, preparemo-nos para a vinda deste Menino que já está tão próximo de nós. Como as virgens prudentes, com nossas lâmpadas acesas e cânticos nos lábios vejamos, despertos as luzes invadirem as trevas de uma noite que conheceu seu ocaso no dia de Natal!

Com minha bênção

Pe. Marcélo Tenorio

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Local: Paróquia de S. Sebastião
Hora: 21h
Rua Minas Gerais, 549, Monte Carlo – Campo Grande – MS – 3317 4863

Datas das Missas:

Sábado 26 – nov
Sábado 03 – dez
Sábado 10 -dez

Explicação litúrgica
A sua origem pode ser encontrada no século XV nos países alpinos.
Inicialmente a Missa Rorate era uma missa votiva em honra de Maria, a Mãe de Deus, e era celebrada nos sábados de Advento. Foi também chamada “ofício angélico”, porque se lia o evangelho da Anunciação (Lc 1, 26-38) ou “missa dourada”.
O específico da Missa Rorate é que se celebra à luz de velas.
Para dar um acento particular ao Advento, poder-se-ia celebrar a Missa Rorate em dias feriais do Tempo de Advento, mas segundo as normas da Igreja somente até ao dia 16 de Dezembro.
O mais importante é dar uma certa solenidade e precisamente o facto de que se celebre à luz das velas e se cante o “Rorate coeli” (ou outro canto igualmente expressivo do mistério do Advento).





Mensagem do Papa São Gregório Magno à RCC






Para os que pensam ter o dom das línguas, mas  que perderam o dom de ouvir



                                                              Orlando Fedeli 

São Gregório Magno, foi Papa no final do século VI. Foi um dos maiores Papas da Igreja. Em um de seus sermões, ele tratou dos pretensos carismas, e o que ele disse então responde perfeitamente às pretensões do falso misticismo da RCC de hoje em dia.
 
Este sermão, foi feito por esse santo Papa, no dia da Ascenção de Nosso Senhor Jesus Cristo,  em 24 de Maio de 591, na basílica de Sâo Pedro, comentando o texto do Evangelho de São Marcos (XVI, 15-20).
Ele será bem útil àqueles que, sendo humildes,  amarem mais terem ouvidos para ouvir do que pretenderem ter línguas estranhas para falar.  
 
Ouçamos, pois, São Gregório:
 
***
 
Eis os sinais que acompanharão aqueles que terão acreditado: em meu nome, eles expulsarão os demônios, eles falarão em línguas novas, eles pegarão em serpentes, e se tiverem bebido algum veneno mortal, ele não lhes fará nenhum mal. Eles imporão suas mãos aos doentes e estes serão curados” (São Marcos, XVI,16).
 
Será que, meus caros irmãos, pelo fato de que vós não fazeis nenhum destes milagres, é sinal de que vós não tendes nenhuma fé?
Estes sinais foram necessários no começo da Igreja. Para que a Fé crescesse, era preciso nutri-la com milagres. Também nós, quando nós plantamos árvores, nós as regamos até que as vemos bem implantadas na terra. Uma vez que elas se enraizaram, cessamos de regá-las.
Eis porque São Paulo dizia:”O dom das línguas é um milagre não para os fiéis, mas para os infiéis” (I Cor, XIV,22).
 
Sobre esses sinais e esses poderes, temos nós que fazer observações mais precisas?
A Santa Igreja, faz todo dia, espiritualmente, o que ela realizava então nos corpos, por meio dos Apóstolos. Porque, quando os seus padres, pela graça do exorcismo, impõem as mãos sobre os que crêem, e proibem aos espíritos malignos de habitar sua alma, faz outra coisa que expulsar os demônios?
        Todos esses fiéis que abandonam o linguajar mundano de sua vida passada, cantam os santos mistérios, proclamam com todas as suas forças os louvores e o poder de seu Criador, fazem eles outra coisa  que falar em línguas novas?
Aqueles que, por sua exortação ao bem, extraem do coração dos outros a maldade, agarram serpentes.
Os que ouvem maus conselhos sem, de modo algum, se deixar arrastar por eles a agir mal, bebem  uma bebida mortal, sem que ela lhes faça mal algum.
Aqueles que todas a vezes que vêem seu próximo enfraquecer, para fazer o bem, e o ajudam com tudo o que podem, fortificam, pelo exemplo de suas ações, aqueles cuja vida vacila, que fazem eles senão impor suas mãos aos doentes, a fim de que recobrem a saúde?
 
Estes milagres são tanto maiores pelo fato de serem espirituais, são tanto maiores porque repõem de pé, não os corpos, mas as almas.
Também vós, irmãos caríssimos, realizais, com a ajuda de Deus, tais milagres, vós os realizais, se quiserdes.
Pelos milagres exteriores não se pode obter a vida. Esses milagres corporais, por vezes, manifestam a santidade.Eles não criam a santidade.
Os milagres espirituais agem na alma.Eles não manifestam uma vida virtuosa. Eles fazem vida virtuosa.
Também os maus podem realizar aqueles milagres materiais. Mas os milagres espirituais só os bons podem fazê-los.
É por isso que a Verdade diz, de certas pessoas:
“Muitos me dirão, naquele dia: “Senhor, Senhor, não foi em teu nome que nós profetizamos, que nós expulsamos os demônios e que realizamos muitos prodígios? E Eu lhes direi:”Eu não vos conheço. Afastai-vos de Mim, vós que fazeis o mal” (São mateus VII, 22-23).
 
Não desejeis, ó irmãos caríssimos, fazer os milagres que podem ser comuns também aos réprobos,, mas desejai esses milagres da caridade e do amor fraterno dos quais acabamos de falar: eles são tanto mais seguros pelo fato de que são escondidos, e porque acharão, junto a Deus, uma recompensa tanto mais bela quanto eles dão menor glória diante dos homens”(São Gregório Magno, Papa, Sermões sobre o Evangelho, Livro II, Les éditions du Cerf, Paris, 2008, volume II, pp. 205 a 209).
       
***
Eis o que nos ensina São Gregório Magno, Papa, prevenindo-nos contra o pretender possuir imprudentemente os dons e carismas extraordinários do Espirito Santo.
 
E este santo Doutor da Igreja nos previne ainda contra os que pretendem que se tornem comuns a todos, os carismas e dons que o Espírto Santo dá extarordinaraiamente apenas a alguns, que ele escolhe sem precisar que se lhes ensine trejeitos que imitem os verdadeiros dons, que são gratuitos, e não fruto de uma técnica humana.
 
Quem tiver ouvidos para ouvir, que ouça. E que toda língua pretensiosa e imprudente se cale.